17 septiembre, 2013

Cuando el corazón estuvo a punto de detenerse

Deséenme suerte, familiares y amigos, que en vuelo regular pronto pisaré el cielo de Madrid. Poco sé de recién casadas, pero hago alarde de aquellas viajeras que bien me enseñaron a besar. Ya sabés del corazón, del puñado de sueños, y de miedos... ni hablar, que se mezclan con la lluvia, la misma que mojó mis zapatos la última tarde en la ciudad.