03 mayo, 2016

Un par de zapatos

Viajaríamos al día siguiente y por dignificar aquellos caminos que caminaríamos juntos y todos aquellos que apenas habíamos imaginado, me fui a comprar un par de zapatos.

Habían de marca, altos, bajos, claros y oscuros. Cada uno perfecto para alguna circunstancia diferente colocada entre la infinidad de aventuras que a los dos nos esperaban. Ella se dejaba llevar y yo nunca me he cansado de caminar.

La duda comenzaba a calar hondo: los baratos pero bonitos y prácticos o los más caros, también bonitos pero.... Pero más caros. Probablemente me durarían más y como teníamos pensado una vida juntos, tampoco era una mala idea.

Decidí comprar los más baratos. Eran, para ser honesto, mucho más cómodos. A la primera, eso sí, se rayaron un poquito y supe que definitivamente no vivirían por mucho tiempo.

A día de hoy seguimos juntos. El par de zapatos y yo.

Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo - Cd. México.