31 diciembre, 2014

Nuestra historia - Repaso de un año y agradecimiento

Hoy que finaliza un año, que se acaban algunos ciclos y otros nuevos que apenas comienzan. Hoy que surgen apenas las primeras ideas para los siguientes viajes, que han cambiado tanto los planes que ya tenía, y que intento, de la mano de otros, buscar maneras y respuestas para cambiar el mundo, aunque ese cambio a veces parezca ser insignificante. Que más da... somos soñadores.

Veracruz, México. 2014.
Se acaba el año que empecé borracho en la Plaza de la Constitución en Málaga: ¡como pasa el tiempo! El año en que viajé en trenes que cruzan las montañas nevadas austriacas durante el invierno, el año en que jugué con la nieve por primera vez. Las cervezas y los bares alemanes, el Muro de Berlín, un partido en las tribunas del Imtech Arena en Hamburgo, los viajes largos en autobus desde el sur, las calles de Madrid. El año en que La Sele fue gigante en Brasil, se llenaron las avenidas de San José y toda la gente se unió en el mismo abrazo, llorando las mismas lágrimas, las de felicidad.

El año en que continuaron, como casi siempre, los ataques a Palestina, y miles de niños -y muchas otras personas- perdieron sus piernas, brazos, familiares, casas. El año en que todavía no se alcanzó la Paz, que aunque parezca utópica, es la única solución posible. Esto es lo que me queda de mis grandes referentes. Se acaba el año en que 43 familias mexicanas terminarán sufriendo y luchando porque a sus hijos los han desaparecido, a ellos y a miles de personas que han dado su vida por lograr un mundo más libre, más humano. Y todos ellos no son sino la muestra de que ese mundo es posible, y que merece la pena seguir buscando, dejándose la sangre y la piel en ello. Y todo esto apenas por mencionar dos situaciones que no son más que la terrible consecuencia de la carencia de sentido humano y supuestamente común, pero ya sabés que si de contar consecuencias e injusticias se trata, se nos termina la vida.

Protestas durante el LabICMx, Veracruz, México. 2014.
Se acaba el año y no puedo evitar hacer repaso de todo lo vivido, declarar que he sido muy afortunado, que he sido muy feliz, y que esta felicidad no vale nada si hay tanto sufrimiento en el mundo que impide que todos podamos conseguirla. Se acaba el año en que conocí a muchísima gente que está trabajando para crear sociedades mucho más justas. Y eso me inspira, me alegra. Se acaba y no puedo evitar pensar en tantas cosas, no puedo evitar sentirme agradecido con todas esas personas que me he cruzado en el camino, y con quienes me limpiaron alguna vez las heridas (literalmente). Agradecido por haber logrado terminar la universidad, por los desayunos en cualquier parte, por las buenas y malas compañías, por las historias.

Así que dejo este año, feliz por lo que ha salido de este invento que es mi historia, la que he querido construír, y que ha salido mucho mejor de lo que hasta este día habría esperado escribir. Espero que su historia vaya tan bien o mucho mejor, que sigan buscando, que no dejen de descubrir todas esas nuevas formas de vivir, esas nuevas puertas abiertas, esas nuevas formas de ser y sonreír.

¡Salud y feliz año nuevo!

Y esto se los comparto porque nunca está de más la inspiración:

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