Media ciudad aún dormía y la otra mitad despierta apenas bostezaba cuando salí de casa hacia la estación. Todavía no eran tan frías las mañanas y todavía me quedaba un buen dinerillo en el bolsillo. Así, compré billete de ida y vuelta hacia la ciudad de Córdoba, esa entrañable ciudad que me dejó el recuerdo de un primer viaje dentro de España y la épica experiencia de mi visita al Patio de Columnas del Palacio de Viana, lugar donde Luis Eduardo Aute grabó su concierto Humo y Azar.
Ese día me sentí culpable, culpable de no sentirme extraño. Culpable de sentir como si aquello no fuera un viaje sino un regreso, culpable en fin. Mientras tanto el sol seguía calentando mi brazo derecho cuando cruzaba las tierras áridas que separan la siempre calidad ciudad de Málaga de la milenaria Córdoba, pensaba además en todos esos sueños de Madrid y Barcelona (las batallas perdidas y las alegrías que llegan solo con imaginar) que nunca se acabarán. Ya habrán escuchado que hay besos de esos que cuando te los dan, reviven a un muerto. Y allí, en ese hermoso país, yo había renacido.
Este álbum representa mi recorrido por las calles de Córdoba, el Puente Romano, La Mezquita, los jardines del Palacio de Viana, el Alcázar de los Reyes Cristianos y algunos más de sus rincones y paisajes.
Álbum completo en Flickr: Entrañable Córdoba
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